Sí Molestar
La única herramienta que tienen las bases populares para negociar con el gobierno son las molestias. La huelga general es una de las más grandes y efectivas molestias, el mensaje es fuerte y claro: estamos organizados, sabemos que de nuestra fuerza de trabajo depende la economía, el movimiento y la existencia del país, exigimos menos horas de trabajo y mejores salarios.
En lo que se podrían llamar sociedades avanzadas en proceso de socialismo, durante el siglo 19 y 20, en las que los comunistas disputaban y obtenían poder real, en contraste a las pocas posibilidades de poder de base de nuestras sociedades contemporáneas, la huelga general crea una simetría de fuerzas y una posibilidad de negociación. En sociedades en las que el capitalismo es la mayor y aplastante hegemonía, se tienen que buscar formas de molestar que sean coherentes para con sus momentos históricos.
Hay que molestar, y mucho. Campañas auto gestionadas, divulgación de consciencia crítica y de clase, periodismo de investigación, desobediencia civil. El gobierno va a dar el brazo a torcer, solo una vez que vea que el brazo ya esté torcido y que ya no hay marcha atrás. Así es cómo detenemos la degradación de los Médanos del Chaco, como detenemos la entrega de nuestra energía renovable mediante un agente “regulador” que tiene sello privado, como combatimos la constante degradación de nuestros espacios públicos, arroyos, ríos, carreteras, de nuestras formas de vida.
La molestia es la herramienta de la auto emancipación de la clase trabajadora. Las mejoras materiales de nuestra realidad las tenemos que ganar una a una, molestando, poniendo cuerpo en territorio, creando y compartiendo posibilidades de emancipación y de mejora de la calidad de vida con nuestros vecinos, en nuestros barrios, pueblos, ciudades.
La acción directa, en su carácter de molestia, es la herramienta de negociación de la clase trabajadora. Es el ejercicio de la auto gestión. Es el espíritu del socialismo como sociedad realizada para y por sí misma. No son las élites políticas y económicas, si no sus ciudadanos, su consciencia social y la cohesión de sus trabajadores, las que dictarán el horizonte al que caminaremos en busca de mejores posibilidades de vida.
Como nos recuerda Allende:
Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Acción directa contra el monopolio capitalista!